Exclusivo: Dura carta abierta de ex Ministro José Antonio Gómez: “Piñera a la justicia internacional”

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Por su importancia, Crónica Digital reproduce el texto íntegro de carta enviada por el ex Ministro de Justicia y Defensa, José Antonio Gómez, a la militancia del Partido Radical, colectividad a la que pertenece.

Correligionarias y correligionarios: Desde que asumió la directiva nacional (del Partido Radical) he mantenido un riguroso silencio por respeto a la decisión que tomó la militancia frente a la conducción del Partido en los próximos años y también porque no me parece que se perpetúe la idea que en nuestra colectividad existe una oposición solo por el ejercicio del poder interno.

Esa ha sido mi línea. Me ha costado mantener este silencio, pero todo tiene un límite y este se rompe cuando afecta a los principios del radicalismo.

El movimiento social dijo “basta” a la sociedad que hemos construido, llena de abusos y desigualdades. Los manifestantes no blandieron ninguna bandera partidaria, porque consideran que somos responsables de la situación de Chile.

Con honestidad, podemos decir que intentamos avanzar, que hicimos cambios, pero todos dentro de la máxima “de lo posible”.

Cuando levantamos nuestra candidatura a la Presidencia de la República el 2013, con una activa participación de las bases radicales y el apoyo de independientes elaboramos un documento que se titulaba “De lo posible a lo necesario”.  Planteamos entonces las reivindicaciones de hoy: no más AFP, educación pública gratuita y de calidad, propiedad pública de nuestros recursos naturales, Nueva Constitución con Asamblea Constituyente, Farmacias Públicas, entre tantas otras propuestas. Recibimos poco apoyo de parte de la elite de nuestros propios correligionarios, como ustedes recordarán, por los motivos del poder por el poder. La sociedad política nos tildó de estar fumando opio.

La historia y el tiempo nos dio la razón.

En nuestra conducción del radicalismo cometimos errores y el más significativo fue el no haber seguido con nuestras banderas de cambio contra viento y marea. Nos acomodamos a lo posible y dejamos de avanzar en los cambios. Sin duda fue un grave error.

Hoy estamos en una situación diferente, es el pueblo quien ha levantado mayoritariamente dichas propuestas, las está demandando con fuerza y con mucho dolor para lograrlas.

Es aquí donde quiero intervenir como ex presidente del Partido. Con aciertos y errores, que reconozco y hago un sincero mea culpa, en los últimos años logramos darle un sentido político a nuestra colectividad, recuperamos espacio en la opinión pública, pusimos temas en la agenda política, tuvimos coherencia y convicción sobre los caminos que debíamos recorrer. En esto, todas y todos pusimos nuestro granito de arena, le dimos una identidad al radicalismo. Muchas y muchos volvieron a sentirse orgullosos de ser radicales. Por eso levanto nuevamente la voz.

La votación de nuestros legisladores (frente a la acusación constitucional a Piñera), que no comparto, es solamente un síntoma de una conducción partidaria, de la Directiva, sin orientación política clara, sin coherencia ni consistencia a lo que representan nuestros principios.

Criticamos a nuestros parlamentarios, justamente, pero no podemos olvidar que hace pocas semanas nos sentamos como Partido con Piñera el mismo día que se violaban los DDHH. Y no dijimos nada.

La gestión partidaria no ha sido clara. No podemos olvidar que al comienzo de la gestión se hizo alianza con la DC conformando un bloque y una postura, al poco andar se cambió y se hizo una alianza con la “Convergencia Progresista”. Después, se hacen acercamientos con el Gobierno. No se puede obviar que la posición dirigencial era contraria a la acusación constitucional contra Piñera.

Nuestras posiciones políticas han sido bambolearse de un lado al otro sin una línea política que tenga una mirada consecuente, retrotrayendo la vieja teoría del péndulo y con ello desmereciendo el trabajo que cada una y cada uno de nosotros logró construir con los pies en la calle y mucho esfuerzo.

A eso debemos sumar que en el momento de mayor presión popular la dirección decidió apoyar un acuerdo entre cuatro paredes, lo que arrastra al Partido a avalar las decisiones adoptadas sin reparar que la aceptación del candado de los 2/3 para aprobar una nueva Constitución será el tema más grave y complejo en el futuro. La historia muestra que hay varias situaciones en que la imposibilidad de llegar a acuerdo hizo que se mantuviera la Constitución vigente.

¿Alguien puede pensar por un minuto que la derecha de este país va a dejar caer la Constitución que les ha permitido mantener el modelo neoliberal? Por supuesto que no.

Este entrampamiento va a ser el punto de quiebre en el desarrollo de una nueva Constitución. Tampoco se asegura paridad de género o presencia efectiva de los pueblos indígenas, es decir temas que prioritarios para nosotros, quedaron fuera del “acuerdo”.

La razón, dicen, era la necesidad de defender nuestra democracia que se encontraba en peligro. Pero, en realidad, lo que estaba en peligro era la supervivencia del modelo.

Con todo lo realizado, la derecha y el Gobierno, con nuestra colaboración y de otros, logró ir desmovilizando a los ciudadanos y dar migajas como agenda social. La dirección partidaria ha aceptado aumentos de pensiones miserables y otra serie de dádivas del Gobierno que solo han buscado paralizar el movimiento ciudadano.

Debemos decir que lo están logrado y basta ver la reacción de Piñera que ha vuelto a tomar aire y levantar su tesis de la guerra y el enemigo interno.

Todo lo dicho puede ser discutible y opinable, lo que no puede ser opinable es que en este Chile de hoy existan GRAVES VIOLACIONES A LOS DERECHOS HUMANOS y que nuestra dirección partidaria haya sido muda o ausente frente a esta situación en que miles y miles de compatriotas han sido abusados por el Estado, también nos hace cómplices.

La única postura decente es que el radicalismo enfrente al Gobierno que ha violado los derechos humanos, que exija verdad y justicia sin dobleces. No hay otra postura y otra línea que sea consecuente con nuestra historia.

Es aquí donde hago la inflexión respecto a mi postura de ausencia. La Directiva y Presidencia del Partido no han representado los valores de defensa de la democracia y de los derechos humanos en una etapa tan grave como la que hemos vivido y en la cual todos los organismos de derechos humanos han condenado las prácticas violatorias de este Gobierno.

El responsable de estas actuaciones es quien dirige el país, a él hay que hacerlo responsable públicamente y llevarlo a la justicia internacional.

Lamento que el Partido Radical y su directiva hayan estado ausente de este debate.

La historia y el tiempo nos cobrarán la inacción y la falta de coherencia política.

Es el momento que la militancia se levante y exija posturas que sean claras y concordantes con nuestra historia.

Dejo mi silencio, porque cuando se violentan principios es necesario decir de frente lo que pienso.

Si en una época muchas y muchos se sintieron orgullosos de ser radicales, hoy nos pesa la bandera. Eso no puede pasar. Seguir callados es seguir amparando este crimen que se comete contra nuestra colectividad.

El radicalismo es también mi hogar, por eso mismo pido recuperar nuestra esencia.

Si las cosas siguen así muchas y muchos militantes renunciarán a su militancia, algo que ya está ocurriendo. Nos será muy difícil lograr el respaldo ciudadano en las próximas elecciones y poco a poco perderemos total relevancia en la escena pública. Es responsabilidad de todas y todos recuperar el radicalismo del pozo donde nos estamos sumergiendo.

La rosa es de cada una y cada uno de nosotros, defendámosla con pasión, convicción y coherencia. Por el ideal que nos une, es nuestro deber opinar y exigir que quienes llevan las banderas del radicalismo las levanten con fuerza y convicción.

José Antonio Gómez

Santiago, 13 de diciembre de 2019

Crónica Digital.

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