OCHO DE MARZO: LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS SE CONFIGURAN EN ROSTRO DE MUJER

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El viernes en la tarde. La Moneda experimentó un aterrizaje brusco.   De sopetón, se encontraron cara a cara con las demandas sociales que un sector significativo del país, pide hace largo tiempo. Porque la agenda feminista, se amplió a temas como: No + AFP, la educación como derecho social, vivienda digna.  Las miles de mujeres que pasaron frente al palacio presidencial, se manifestaron sin disimulo contra el gobierno.

La masiva marcha del 8 de marzo encendió las alarmas. Los actores políticos, en especial la derecha en el gobierno no ha quedado indiferente. La Ministra Isabel Pla, en una voltereta circense, pasó de la censura al movimiento generado desde las esferas feministas, por tratarse de la agenda de la oposición, a un apoyo esterilizado de las demandas del movimiento femenino.

La preparación de la primera semana de marzo, incluía una fecha clave que había que abordar con especial cuidado, así lo entendió la ministra vocera de gobierno Cecilia Pérez, al referirse al tema del llamado a huelga, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer, manifestando su crítica de la siguiente manera: “hay una agenda contundente, se tiene que producir un cambio cultural que cada día se siente más cercano, y por lo tanto, hagamos de esto una oportunidad, como es la conmemoración del Día de la Mujer, para seguir avanzando en el cambio cultural que nuestro país necesita y requiere, para ser el Chile diverso, inclusivo, que respeta y que acepta cada cual”. (Canal 13, 4-03-2019)

Tres días antes… un confiado Sebastián Piñera en el Matinal del 13, definió postura en vísperas de la movilización: “Tienen todo el derecho del mundo a protestar, lo que yo digo es que pienso que una huelga no es necesaria, porque su causa está asumida por nuestro Gobierno en su totalidad. Por lo tanto, hagamos fuerza para corregir estas cosas y no tratemos de provocar”.

Desde el sur de Chile y con los hechos consumados, el Senador que buscaba “raspar la olla” en el enterrado caso PENTA, manifestó su molestia argumentando que: “Marchan 100 mil personas de oposición por el 8M en la capital, pero no representa a la mayoría de los chilenos. Nosotros ganamos el Gobierno con Piñera holgadamente con 55,7 por ciento y eso no ha cambiado” (Iván Moreira, Radio Cooperativa. 8.03.2019).

Más allá del error de cifra del Parlamentario, porque las elecciones las ganó la alianza conservadora con un 54,5% de los votos y un 52% de abstención, se percibe la incomodidad que generó en los círculos de Chile Vamos, la manifestación de fuerza expresada por las mujeres. En ese mismo contexto, una de las reacciones que no dejó impávido al mundo político, fue la declaración de la Presidenta de la UDI Jacqueline Van Rysselberghe, al diario La Segunda, el lunes 11 de marzo: “No vamos a entregarle las banderas del feminismo a la izquierda, porque en la derecha hay muchas mujeres que buscan sentirse representadas. De lo que se trata es de la lucha por la igualdad de las mujeres con los hombres”.

Los elementos hasta ahora expuestos, nos indican que bajo la pretensión de tener asumida “la causa de las mujeres”, el gobierno le restó importancia a las manifestaciones contrarias a su forma de implementar ese compromiso, porque no tendrían una justificación de realidad, sino un interés profundamente ideológico.

Esa lectura, basada en la aprobación a la Ministra Pla y a su accionar, ante las movilizaciones feministas estudiantiles del año 2018, junto a una cierta complacencia de la actual administración, entretenida en los jueguitos comunicacionales, buscando obtener pequeñas ventajas a costa de la emigración, la crisis en Venezuela -o los ya de mal gusto- ataques contra la ex–presidenta Bachelet, vienen generando un agotamiento notorio.

Los constantes golpes de efecto concebidos por el entorno del presidente, abusando de la excesiva influencia que posee el mundo empresarial en los medios de comunicación, han buscado eludir los problemas de fondo que la sociedad chilena arrastra y que la manifestación del 8 de marzo, los vuelve a instalar.  El llamado de atención para el oficialismo, está latente. Como la fuerte interpelación para que la oposición disgregada y carente de ideas, ordene filas y sea capaz de plantearse frente al país, con otro espíritu: donde la modestia y el valor tengan cabida.

Se inicia el año 2019, con un fuerte debate que tiene en el centro al movimiento feminista, veremos en el transcurso del año si la fuerza expresada, será capaz de forjar nuevas alianzas, para expandirse y concretar políticamente sus aspiraciones.   El gobierno en tanto, intentará seguir operando la agenda política, exacerbando temas que generen discusión y divisiones dentro de la oposición, además de concretar paso a paso su único leitmotiv, desfigurar, destruir y estigmatizar, los logros sociales alcanzados por el gobierno de la ex–Nueva mayoría.  No obstante, una preocupación ronda en las filas de la derecha: los signos de los tiempos se configuran en rostro de mujer.

Por Omar Cid, Escritor
Crónica Digital
Santiago de Chile, 14 de marzo de 2019

 

 

 

 

 

 

 

 

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