LAS CLAVES DE LA INJERENCIA DE ESTADOS UNIDOS EN LAS ELECCIONES GENERALES DE BOLIVIA

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Evidencias documentales y declaraciones amenazantes en contra de Bolivia constatan los peligros de una certera injerencia de los Estados Unidos en las elecciones generales de octubre próximo.

Único presidente con más apoyo popular y de votos obtenidos en las urnas en toda la historia boliviana, Evo Morales concentra la retahíla de críticas y de campañas mediáticas por parte de la oposición, en las que sobresalen a diario las “noticias falsas” para desvirtuar los logros de su mandato desde 2006.

No han faltado tampoco desde 2017, cuando el Tribunal Supremo Constitucional anunció el fallo de habitación de la candidatura de Morales, los pronunciamientos injerencistas de Washington.

Según el analista argentino Alejandro Dausá, pese a que el accionar actual de Estados Unidos está enfocado hoy en Venezuela, Nicaragua y Cuba, no significa que la norteña potencia vaya a quedarse “de brazos cruzados” ante el panorama político de Bolivia, donde el presidente Evo Morales avanza al frente de las intenciones de voto de cara a las elecciones de octubre.

Todo el tiempo la Casa Blanca ha enviado claras señales a Morales para que desista de presentarse a los comicios generales de este año.

Argumenta sus advertencias el politólogo en el documento oficial del Departamento de Estado “La estrategia de país”, sobre Bolivia (‘Integrated Country Strategy’ https://www.state.gov/documents/organization/284658.pdf), aprobada en agosto de 2018, con elementos y proyecciones para las labores de su misión diplomática.

La estrategia evidencia una clara renovación de la Doctrina Monroe, diseñada en el siglo XIX, con la que Estados Unidos impone el control de lo que considera su patio trasero, sobre América Latina y el Caribe.

En el citado documento el Departamento de Estado admite que las relaciones con Bolivia –de más de 170 años– se “tensionaron desde que el Presidente Evo Morales fue elegido y comenzó una hostilidad pública hacia Estados Unidos, su Embajada y políticas económicas neoliberales”.

Cabe recordar que fue precisamente Morales quien expulsó del país en 2008 a la estadounidense Agencia Antidrogas y luego en 2013 a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés).

Para Dausá, asimismo la estabilidad lograda por el Gobierno boliviano y la permanente condena de Evo a las acciones estadounidenses en el mundo, representan “un mal ejemplo que el imperialismo no puede tolerar”.

Al mismo tiempo, la injerencia externa es alentada desde adentro por políticos de la derecha tradicional boliviana, algunos de los cuales figuran entre los candidatos presidenciales en la actual campaña electoral.

En esa cuerda se inscriben las solicitudes de “ayuda” a Washington formuladas por los ex Presidentes Carlos Mesa, Jorge Quiroga y Oscar Ortíz para que se activara a través de la Organización de Estados Americanos (OEA) la Carta Democrática Interamericana contra Bolivia en relación con la repostulación de Evo.

Justo con esa misión viajó Ortíz el pasado año a la capital estadounidense con un legajo de 700 páginas para que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se pronunciara contra la candidatura de Morales, en una dupla con el vicepresidente Álvaro García Linera, por el Movimiento Al Socialismo – Instrumento Político Para la Soberanía de los Pueblos (MAS–IPSP).

Esa maniobra fracasó por la presencia y defensa activa ante ese organismo del Canciller Diego Pary y el Embajador boliviano ante la OEA, José Alberto Gonzales.

Igualmente sectores opositores intentaron inmiscuir a la Comisión de la OEA en los asuntos internos del país referidos a los comicios, durante la sesión celebrada en febrero último.

El 30 de noviembre de 2017 el Departamento de Estado en un comunicado instó a Morales a “respetar el referendo del 21 de febrero de 2016”, manipulado por la oposición, y a no presentar su candidatura para los comicios de 2019, que supone un cuarto mandato para el líder boliviano en el período de 2020–2025.

Otro pronunciamiento similar fue formulado en diciembre de ese año, a un mes de que se celebraran en el país por primera vez las elecciones primarias, en enero, en las que el presidente obtuvo más de un millón de votos de la militancia del MAS–IPSP, guarismo al que no pudieron acercarse el resto de los partidos conservadores, muchos de los cuales representan a formaciones tradicionales de la derecha.

Si durante las luchas sociales en el pasado reciente hasta 2005, Evo fue blanco de campañas de descrédito por las agencias estadounidenses como dirigente de los cocaleros (productores de hoja de coca) y como diputado después, hoy la ‘guerra’ es contra un presidente que ha transformado a Bolivia en los últimos 13 años, opinó el sociólogo Fernando Rodríguez.

Dijo el experto boliviano que las acciones de soberanía llevadas a cabo por el Gobierno de Evo Morales, como la nacionalización de hidrocarburos, de las empresas estratégicas y de la política antidrogas son un mal ejemplo.

Una reciente encuesta del Centro Estratégico otorga a Evo Morales un 45 por ciento de intenciones de voto, muy superior al candidato Carlos Mesa, favorito de la oposición, quien tiene los más altos índices de impopularidad.

Seis de cada 10 ciudadanos interrogados afirma que las políticas implementadas por Morales los ha beneficiado.

El Presidente se enfrentará en las urnas a siete aspirantes a la primera magistratura con la intención de fortalecer el proceso de cambios y consolidar los logros políticos, económicos y sociales de Bolivia, para un cuarto y último mandato, según prometió recientemente.

“Con Pedraza ministro y Mesa presidente teníamos un país con un 38,2 por ciento de pobreza extrema (2005); hoy alcanza solo el 15,22”, contrastó este jueves en su cuenta de Twitter el ministro de Comunicación Manuel Canelas.

Dijo que la evidencia empírica es real y muestra que quienes dicen tener la receta dejaron al país con el problema de la pobreza completamente irresuelto.

De acuerdo con la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal), el índice de Gini sobre desigualdad descendió en 2018 a 0,453, de 0,611 en 2015.

La imagen positiva de Evo Morales alcanza el 53 por ciento, frente a la candidatura de Mesa, que lidera el indicador con 45 puntos porcentuales de negatividad.

“Hoy tenemos un liderazgo y hemos generado un sujeto social y un proyecto histórico concreto que es el Socialismo Comunitario hacia el Vivir Bien, inédito en la historia de Bolivia”, sentenció a la Agencia Latinoamericana de Noticias Prensa Latina Ximena Centellas, jefa de redes de comunicación intelectual de la Vicepresidencia.

Alertó Centellas, sin embargo, que con una derecha carente de un proyecto y con una profunda dependencia del “imperialismo” y de las empresas trasnacionales, no puede bajarse la guardia, pues “el imperialismo está ahí, como tantas veces ha pasado en nuestra historia”.

Por Odalys Buscarón Ochoa.

La Paz, 28 de marzo 2019

Crónica Digital / Prensa Latina.

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1 Comentario

  1. Tenemos la obligación y el deber de defender el Proceso Boliviano del ímpetu injerencista de los gringos. Sabemos por nuestra propia experiencia y por los actuales acontecimientos que se desarrollan en Venezuela; como preparan el camino desestabilizador de los gobiernos que tienen dignidad y ejercen soberanía sobre sus recursos. Usan el poder mediático, el poder económico y financiero, el poder militar; crean los falsos positivos, compran a sus lacayos. Los Yankis no innovan sus métodos; acaso lo nuevo es que antes trabajaban sigilosamente entre bambalinas y hoy lo hacen amenazando con prepotencia y sin tapujos a plena luz del día

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