¿ASAMBLEA CONSTITUYENTE O NUEVO PACTO SOCIAL?

0

En Chile, los estudiantes, trabajadores, pobladores, pueblos originarios y, la ciudadanía en general, nos encontramos siendo parte de la movilización más grandes después del regreso a la democracia. Esta inició como resultado del aumento de la tarifa del transporte público en Santiago, sin embargo, al poco andar, hemos visto que, la movilización de la población da cuenta de que se trata de causas mucho más profundas.

Así las cosas, hoy podemos escuchar, en las diversas marchas y concentraciones, consignas como “no más AFP”, “asamblea constituyente”, “desmilitarización del Wallmapu” o “ni una menos”, juntamente con “el pueblo unido, jamás será vencido” o “nos cansamos, nos unimos”.

Pero eso no es todo, cada día, comienzan a oírse con más fuerza, planteamientos como: “#PiñeraDictador, #PiñeraRenuncia” a parte de los movimientos sociales, el Frente Amplio, el Partido Comunista y la derecha, en alianza con algunos partidos de la ex Concertación (PR, PPD y DC) comienzan a hablar de un nuevo pacto social, cada uno con sus propias características.

Mientras el gobierno mantiene militarizado el país y plantea una serie de reformas que lo único que hacen es trasferir más recursos públicos a manos privadas, sin modificar en nada el actual sistema económico, los movimientos sociales sostienen la necesidad de que los militares vuelvan a sus cuarteles (terminando así con la represión y asesinatos), se fortalezca en tejido social mediante cabildos ciudadanos y se garanticen una serie de derechos sociales, poniendo especial énfasis en la necesidad de dar lugar a una asamblea constituyente.

Por su parte, el Frente Amplio, si bien respalda a los movimientos sociales y las manifestaciones de la ciudadanía, aun se debate entre una alternativa institucionalista o una popular: entre realizar cambios rápidos, pero importantes, dentro del marco de la Constitución vigente o apelar a la soberanía popular y desde ahí dar forma a una asamblea constituyente. Es tal el nivel de dificultad que representa esto para el FA, que hoy se restaron de participar de una mesa propuesta por el gobierno, arguyendo, la mayoría de sus partidos, que se hacia convocado sin considerar a los movimientos sociales, empero, concurren algunas de sus fuerzas, a la puerta de La Moneda para dar lectura, por medio de su vocera, Beatriz Sánchez, a una serie de propuesta que, si bien son relevantes y muy sentidas por la población, no comprometen el cambio del sistema político ni del modelo económico.

De esta manera, el FA propone al pueblo: bajar la dieta parlamentaria, aumento de las pensiones, bajar las tarifas del transporte y la electricidad, reducción de la jornada laboral y aumento del sueldo mínimo. Como podemos ver, todas estas demandas han sido planteadas por la ciudadanía y resultan de una importancia sustantiva para cada uno de los chilenos y chilenas.

Pero aquí yace la trampa de una propuesta como la que se plantea pues, si bien aumenta el dinero y el tiempo con el que contaran las familias, no apuntan a cambiar el modelo económico neoliberal, ni mucho menos el Estado capitalista, patriarcal y colonial que tenemos, de suerte que, presentar medidas como estas, sin ser acompañadas de una clara transformación de la Constitución, lo único que generan es que las personas tengan mayor poder adquisitivo y más tiempo para ser empleado en las “mis mas ofertas” que otorga el neolineralismo.

     Finalmente, el Partido Comunista Chileno, ha plantado el necesario levantamiento de estado de emergencia, la renuncia de Piñera y la convocatoria a nuevas elecciones, como primeras medidas para dar lugar a un dialogo.

Habiendo visto todas las propuestas entonces, ¿Cuál ha de ser el nuevo pacto social para nuestro país? ¿hemos de hablar de realmente de “nuevo pacto social” o, mejor dicho, de “asamblea constituyente”? dichas preguntas no son baladíes, pues apuntan directamente a la estrategia que ha de seguirse para dar lugar a las transformaciones que el pueblo de Chile requiere.

Humildemente, me parece que hemos de empezar considerando que esto no se logrará únicamente mediante la participación de las fuerzas políticas, se requiere de los movimientos sociales, de cada uno de los ciudadanos y ciudanías de este país, del pueblo en su conjunto; Chile despertó y ya no es posible un acuerdo de la clase política a espaldas de la gente.

     En segundo lugar, se requiere, tal como lo han planteado los trabajadores, estudiantes, mujeres, pobladores, pueblos originarios y demás movimientos sociales, la renuncia del dictador Sebastián Piñera, el cese inmediato de los asesinatos por parte de las fuerzas de orden y seguridad, para lo cual ha de levantarse el estado de emergencia, con el consecuente regreso de los militares a sus cuarteles, el retiro o rechazo de los proyectos de ley que profundizan las desigualdades en nuestro país (como la integración tributaria o el TPP11) y la rápida aprobación de reformas como el aumento de las pensiones, impuesto al 1% más rico o las 40 horas; Ello, a la parte del fortalecimiento de las comunidades y la conformación de una asamblea constituyente.

     Por último, se hace necesario comenzar a hablar resueltamente de asamblea constituyente y, no solo, de nuevo pacto social, pues, si bien en una nueva constitución se plasmará efectivamente un nuevo acuerdo, ello no es suficiente, pues hoy se requiere, además, que, el proceso de construcción y contenido de dicho pacto cuente con la participación activa del pueblo y no solo de la clase política.

En otras palabras, un nuevo pacto social puede ser formulado y aprobado, únicamente por la clase política, sin participación del pueblo, por mucho que se acojan sus demandas; ahí yace su diferencia con la asamblea constituyente donde el actuar de la ciudadanía es requisito fundamental para su construcción.

     A mayor abundamiento, no basta con aprobar reformas o, incluso, desarrollar una asamblea constituyente que solo modifique el sistema económico, sino que también, se debe trasformar la estructura del Estado, por cuanto esta, desde el inicio de la república, reproduce un sistema capitalista, patriarcal y colonial, que únicamente favorece a la oligarquía y excluye, oprime e invisibiliza a indígenas, mujeres, trabajadores, pobladores y estudiantes.

Por Gonzalo Aguirre Córdova
Integrante del Grupo de Política Internacional del Frente Amplio
Militante Partido Igualdad
Integrante de Sur Global
Miembro del directorio del Colegio Latinoamericano de Integración
Santiago de Chile, 25 de octubre 2019

Compartir en ...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedInEmail this to someonePin on PinterestPrint this page
Compartir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.