Por Fernando SoCar: En Chile, el ser humano al servicio de la economía

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En este día, 18 de abril, a seis meses del histórico levantamiento popular del pueblo de Chile, en medio de la pandemia del Covid-19, se reivindica uno de los principales ejes de la molestia ciudadana emblematizada en las consignas que repletaron las calles de todos los rincones de nuestro país; el ser humano, las chilenas y chilenos, han estado por décadas al servicio de la economía.

Observando y siguiendo el día a día de la crisis pandémica que estamos afrontando, en contacto con diversas zonas del territorio, contrastando con realidades de países vecinos y más lejanos, podemos concluir que la indignación cunde y el pueblo se encuentra en la absoluta indefensión. Desde diversas expresiones se está manifestando el descontento por la comprobación práctica de que a pesar del discurso, de la majadera palabrería diaria desde el púlpito comunicacional, la estrategia oficial va en contra de los intereses de la mayoría y por cierto, a favor del poder del dinero, con sus representaciones políticas y económicas.

No es casual, el protocolo de apertura de centros comerciales, a dos semanas de lo que las mismas autoridades han fijado como el peak de la pandemia en Chile. Esto obedece directamente a sintonizar con las crueles expresiones de representantes del poder económico y sostenedores del actual gobierno, como los del directivo de Larraín Vial y el de la Cámara de Comercio de Santiago. Y verán ustedes, cuando autoridades y medios sometidos, hablen de la irresponsabilidad de la gente por salir a comprar……

Hay muchos factores preocupantes y urgentes. La negligencia y soberbia del gobierno ya ha superado todos los límites. Lo último ha sido el llamado a los funcionarios públicos a retornar a sus labores presenciales, sin proporcionar los elementos mínimos para su protección y cuidado. Pero han existido muchos absurdos más. Sólo para enumerar:

-La suspensión de clases, cierre de centros comerciales y cuarentenas, que se tomaron prácticamente obligados por la presión de los alcaldes de Chile y de los trabajadores del comercio.

-Se decreta Toque de Queda en las noches, teniendo un efecto casi nulo, y limitándose las fuerzas armadas al patrullaje, sin efectuar por ejemplo, labores de sanitización de los sectores más concurridos en el día.

-No se apoyó la iniciativa parlamentaria sobre permisos de circulación, salvo a último minuto, lo que provocó aglomeraciones a fines de marzo, que ha coincidido con los aumentos de contagios de estos días.

-Cero plan de contingencia para trámites bancarios y notariales, asociados a finiquitos y AFC, así como la entrega de medicamentos en hospitales para los adultos mayores, lo que provocó nuevas aglomeraciones de estos días, que se verán reflejadas en los contagios estadísticos de un par de semanas más.

-Negativa para decretar cuarentena total, al menos el fin de semana de semana santa, lo que habría evitado el movimiento de personas a regiones y en caletas de pescadores.

Todo esto demuestra que a pesar de que han declarado majaderamente que se prepararon desde el 2 de enero, NO HAY un plan de contingencia para enfrentar esta crisis. Cero criterio de crisis. Aun así, el gobierno se compara a diario con el vecindario de América Latina, teniendo este nivel de desprolijidad interna.

Como corolario, los medios de comunicación no han estado a la altura para denunciar ni enfrentar las negligencias de la autoridad sanitaria. Es más, han sido cómplices en responsabilizar a los ciudadanos de las aglomeraciones y la circulación masiva, cuando es responsabilidad del gobierno, al no decretar mayores cuarentenas. La estrategia de traspasar la responsabilidad país a la responsabilidad individual, muy en la lógica neoliberal imperante. Y la estrategia del miedo, que no les resultó en el levantamiento social del año pasado, esperan que si les resulte ahora.

Patético ha sido, cómo se ha puesto a los alcaldes contra la pared, por parte del Ministro de Salud y todo el elenco gobernante, mintiendo al país sobre supuestos delitos contra la privacidad de los pacientes, cuando es de la mayor lógica que los servicios de salud municipales manejen los datos de los contagios comunales, para poder darles seguimiento y apoyo, manteniendo en reserva (¡qué duda cabe!) sus identidades.

Pero retomando el inicio de esta columna, cabe observar un par de situaciones que a la luz de la contingencia, desnudan los movimientos en el tablero de los últimos meses. Ante los proyectos e iniciativas en el ámbito económico y social que el gobierno ha presentado y aprobado el parlamento (aún insuficientes por cierto), demuestran que había recursos para soluciones más audaces.

Paralelamente, para quienes defendían que no había tiempo, que había que dar una salida institucional rápida a la crisis social de octubre, pues bien, ante los cambios de itinerarios electorales (que sin presunción recuerdo que lo propuse muy similar el 18 de diciembre de 2019 en otra columna como esta, “El pueblo unido, que puede vencer, o puede ser vencido”), se demuestra que se podía ir más lento y ponerse en el lado del movimiento.

En ambos casos, como muchos advertimos, los que corrieron a salvar a Piñera y sus propios espacios de poder, mintieron.

Por último, queda una evidencia clara, lo que está pasando hoy, no es el tránsito hacia un mundo tan distinto, no es una transformación de sociedad, más allá de ciertos hábitos y costumbres sociales. Lamentablemente, todo apunta a que se profundizan las lógicas del capital sobre la dignidad del ser humano, se asegura y protege la arquitectura financiera y económica, antes que la vida y salud de las mayorías trabajadoras.

Ante tal situación, y sabiendo que ya se están produciendo iniciativas, el mensaje y la mística intensa del 18 de octubre se hace más vital que nunca. Ante una oposición política invisible, se hace urgente la coordinación territorial, con dirigentes sociales de amplio espectro, para provocar de una vez un remezón dentro de la emergencia, una resistencia ante la negligencia y la criminalidad de los poderosos, que atenúe la indefensión popular y detenga este genocidio silencioso. 

Acciones concretas y potentes que reivindiquen el 18 de octubre, a sus muertos, a los mutilados, a los presos y a los miles que han repletado las calles. Con nuevas formas, hasta que nos encontremos nuevamente de frente a la dignidad.

Fernando SoCar

Adm. Público, Comunicador y Gestor Cultural

Santiago de Chile, 22 de abril 2020
Crónica Digital

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