POLÉMICA SOBRE TRANSANTIAGO ALCANZA MUNDO POLÍTICO NACIONAL

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Nadie esperaba que la aplicación de un nuevo plan de transporte capitalino, para modernizar la ciudad, reducir la contaminación y garantizar la comodidad de los usuarios, se tornara en tema de debate político este verano.

Pero así ha sido y todo indica que en marzo, cuando terminen las vacaciones, la polémica crezca.

En esa fecha retornarán miles de santiaguinos a sus labores habituales y los escolares volverán a sus centros de estudio, convirtiendo las demandas de hoy más masivas y exigentes.

Más allá de las críticas puntuales a los recorridos, los atrasos, las aglomeraciones y, en general, la confusión reinante en los cinco primeros días de operaciones, surgieron en las últimas horas cuestionamientos de fondo.

Estos alcanzan al actual gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, así como al anterior de Ricardo Lagos.
Ante las deficiencias y los ajustes de los primeros días, junto a críticas y disgustos de los usuarios, los voceros del gobierno insistieron en que el plan mejora cada día.

El ministro del Interior, Belisario Velasco, incluso dijo que “estamos haciendo una revolución en materia de transporte. Queremos terminar la congestión, la inseguridad del tránsito y la contaminación y, para ello, hay que hacer una transformación completa”.

Tras comentar que la situación, descrita por los medios en ciertos momentos como “caótica”, se ha normalizado en buena parte, reconoció que “aún queda por mejorar”.

Entre las medidas de ajuste, se anunció que, a partir del temido primero de marzo, el tren subterráneo “Metro”, que enlaza con la red de miles de ómnibus, ampliará sus horarios para facilitar la circulación de la población.

LAS CRITICAS

Las críticas políticas vienen del centro, de la izquierda y de la derecha.

Para el diputado Carlos Olivares, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), de la coalición de gobierno, la responsabilidad es de la administración Lagos, pues esto fue mal planificado.

“No se escuchó a la gente, no se hizo con el debido diálogo, no se tomó en cuenta al Congreso y muchos parlamentarios tampoco se preocuparon del tema”, aseguró.

“Ellos no escucharon a nadie. las mallas de recorridos las diseñaron personas en un escritorio, trabajando con algunos señores que fueron a terreno, pero que no usaban micros (ómnibus)”, dijo.

Sobre el gobierno de Bachelet, planteó: “este Gobierno recibió este plan absolutamente en marcha, con los contratos firmados, las licitaciones ya hechas; por lo tanto, no le quedaba otra cosa que tratar de salir adelante lo mejor posible”.

Olivares concluyó que “muchos se dejaron llevar por esta fiebre neoliberal de muchos que estaban ahí planificando y llevando adelante el Transantiago”.

Angel Bozán, dirigente de otra agrupación de la gobernante Concertación, el Partido Por la Democracia (PPD), llamó a la población a estar “alerta ante un eventual boicot” al sistema Transantiago y dijo que el gobierno debe aplicar “todo el rigor de la ley” ante estos casos.

Por su parte, el partido Izquierda Cristiana (IC) sostuvo que el problema de fondo es que el nuevo sistema “profundiza la segregación urbana” y coincidió en que el gobierno “está sufriendo las consecuencias de un aprovechamiento político” del gobierno anterior.

La IC llamó a “buscar las responsabilidades técnicas y políticas de los problemas que hoy tienen en entredicho al trasporte colectivo, para que la ciudadanía pueda emitir su veredicto”.

Planteo, asimismo, la necesidad de “avanzar hacia un transporte público de control o propiedad estatal, recuperando el sentido de servicio”.

Dirigentes del Partido Comunista de Chile (PC) solidarizaron con las protestas de santiaguinos ante problemas del nuevo servicio y, junto al recién creado Comité de Usuarios del Transantiago, apoyaron su derecho a “reaccionar legítimamente” ante atropellos y abusos.

Oscar Azócar, de la Comisión Política del PC, rechazó anuncios oficiales de querellas contra quienes participen en “tomas de microbuses producidas espontáneamente por parte de indignados pasajeros” que esperaban horas una locomoción para sus hogares.

Azócar coincidió con la IC en el sentido de destacar el rol del Estado “porque se trata -dijo- de un servicio público que no puede entregarse totalmente a manos privadas interesadas sólo en el lucro”.

César Quiroz, del Comité de Usuarios, exhortó a los santiaguinos a organizarse en sus barrios y participar en una manifestación mañana (viernes) para exigir la remodelación de la malla de recorridos.

En la derecha, el diputado Nicolás Monckeberg, de Renovación Nacional (RN), anunció que en marzo la Comisión de Transporte de la Cámara Baja hará una reunión con el ministro de Transporte, Sergio Espejo, para que responda por la puesta en marcha del Transantiago.

El diputado Iván Moreira, de la Unión Democrática Independiente (UDI), llegó a exigirle al destacado ex futbolista Iván Zamorano devolver los 300 millones de pesos (medio millón de dólares) que recibió por convertirse en el rostro publicitario de Transantiago.

Por Jorge Luna. El autor es correponsal de Prensa Latina en Chile.

Santiago de Chile, 15 de Febrero 2007
Crónica Digital
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